Vida y propósito

cicloAún sin poder declarar con total certidumbre quiénes somos y qué hemos venido a hacer al mundo; aún cuando sea dudoso que nuestra vida tenga un sentido o un propósito, o incluso que el mundo mismo tenga un sentido o un propósito; aún con todo esto, lo cierto es que vivimos. Y que nos dedicamos a algo. Pensemos en este ‘nos dedicamos‘. ¿Qué significa realmente dedicarse a algo? Uno se dedica a un trabajo o a una profesión, por ejemplo. Lo que significa que uno se prepara para eso, que uno se dispone a vivir cada día siendo eso –o quizá pareciendo serlo-, que enfoca sus pensamientos y su actuación en ello, que sus relaciones con otras personas se dan en ese ámbito, etc. Es decir, que la mayor parte de la vida se va en aquello a lo que uno se dedica.

Por otra parte, alguna vez hemos pensado en lo que queremos ´llegar a ser‘ algún día, o nos hemos imaginado una meta que alcanzaremos al final de la vida. Ser felices, por ejemplo, alcanzar la plenitud como personas –cualquier cosa que estas cosas signifiquen para cada quien-. Pero hay en esto dos grandes trampas: una, que ninguno de nosotros sabemos cuándo será el final de la propia vida –podría ser hoy-, y dos, que disociamos lo que hacemos día a día, aquello a lo que nos dedicamos, de ese llegar a ser.

No somos aún, ni seremos algún día: estamos siendo todo el tiempo. Nos construimos cada día, en la práctica de existir, en cada uno de nuestros pensamientos y actos, en un continuo presente. Estamos inmersos en un hacer que nos va configurando el ser. Pero que es abierto, que puede cambiar. No somos las calamidades o los errores que hayamos cometido en el pasado. Tampoco somos los propósitos o imaginarios que tenemos para el futuro. Si quiero ser feliz, tengo que preguntarme si lo que hago cada día, en este momento, me hace feliz. Si quiero ser mejor persona, ayudar a otros o traer bienestar a los demás, tengo que practicarlo cada momento, en cada pensar, decir y hacer, en cada interacción con cada persona. No ayer, no mañana: hoy. No un pedacito del día, o los fines de semana: en tu dedicación. No para unos cuantos: con todos y para todos.

Por ello, más que elegir un propósito, que previsible o mágicamente habremos cumplido al final de nuestra vida, tendríamos que buscar la forma en que queremos orientar la propia vida y estar en el mundo con los demás, asumiendo la tarea de mantenernos vigilantes y de forjarnos día con día.

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4 pensamientos en “Vida y propósito

  1. Es bueno, pero te pasa lo que a todo ensayista que comienza, te enteras del tema al final del texto. La estructura sería mejor si tu párrafo final lo pones al principio, y el resto de las ideas respaldan la idea inicial, ya luego pondrás tus conclusiones. Me gusta, un abrazo.

      • Pienso que los textos reflexivos y que tratan sobre el pensamiento son muy importantes hoy en día. Para enganchar con ellos la estructura es al revés que en la narrativa, en la narrativa el tiempo corre de manera lineal y el nudo se encuentra cerca del final, en el ensayo el tiempo regresa sobre sus pasos para descrubir las premisas que originaron nuestra propuesta inicial, ponerla a prueba y comprobarla. El tiempo en el ensayo avanza como el cangrejo. Bueno, cuídate mucho. Te deseo gran éxito.

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